Existen diferentes periodos temporales en los que la mujer sufre una serie de alteraciones emocionales, por ejemplo en el embarazo, parto y postparto.

Otras causas que producen alteración emocional en la mujer son el haber sufrido un aborto y la infertilidad.

En la mujer desde el momento en que se es consciente de estar embarazada y a través de las alteraciones hormonales que se producen en el embarazo, experimenta cambios emocionales, en forma de miedos, dudas sobre su funcionalidad como madre, estado de ánimo triste, ansiedad,…

Estos cambios emocionales ocurren en todas las embarazadas.

A lo largo del embarazo surgen diferentes miedos en la mujer, en el primer trimestre miedo a tener un aborto, miedo a malformaciones, en el segundo trimestre miedo a malformaciones, miedo a un parto prematuro, miedo a no desarrollar su función materna de forma adecuada, y en el tercer trimestre miedo al parto, tanto para si misma como para el bebe, miedo a no saber responder ante el bebe, miedo a no poder amamantar al bebe, miedo a los cambios que se producirán en la pareja y respecto a su propia familia de origen y su familia política.

Estos miedos son normales, pero si estos miedos están demasiado presentes para la madre aparecerán síntomas de ansiedad y depresión, síntomas que pueden derivar en cuadros psicológicos que requieren de terapia psicológica, debido a sus repercusiones en el embarazo y en el parto.

A su vez en el embarazo la mujer sufre diferentes cambios físicos y hornonales (incremento de estógenos) que producen alteraciones emocionales en ella.

  • Así, en el primer trimestre, aparece preocupación por los síntomas que presenta (vómitos, dolores de cabeza, mareos, cansancio, etc.), cambios en la alimentación (no comer o comer de más), problemas de sueño relacionados con sueños sobre el estado del bebe, y preocupación por su autoimagen y los cambios corporales que va a presentar, entre ellos el aumento de peso.
  • En el segundo trimestre se producen cambios corporales más visibles que pueden llevar a la disminución de la autoestima y la autoimagen, y cambios en el deseo y actividad sexual, aumentando normalmente el interés.
  • En el tercer trimestre se produce una disminución del deseo y actividad sexual, asociado a la fatiga y expectativa frente al parto,  y aumento de la fatiga y vulnerabilidad.

La ansiedad y depresión durante el embarazo puede hacer que la madre no se vincule con  su bebe de forma totalmente sana, ya que por ejemplo ante casos de malformaciones o amenazas de parto prematuro desde el inicio del embarazo puede hacer que la madre sienta cierto rechazo hacia este bebe o que bloquee sus emociones respecto a este, para no vincularse por el miedo ante una perdida.

Esto ocurre también cuando la madre ha sufrido con anterioridad un aborto o ha tenido que someterse a un tratamiento de fecundación asistida.

La mujer que sufre dificultades a la hora de lograr un embarazo puede experimentar  inestabilidad del ánimo, pena y ansiedad, vivencias de rabia, disminución del deseo sexual, miedo, desesperanza y envidia hacia la mujer embarazada.

Normalmente estos embarazos en un principio son considerados de alto riesgo en un primer momento, por lo que los miedos presentes en cualquier mujer embarazada son mayores, estando muy presente el miedo ante la pérdida de un hijo que ya sienten como tal.

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